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Vivir en Marte: la casa del futuro entre ciencia y diseño

Vivir en Marte: la casa del futuro entre ciencia y diseño
Ha cobijado a generaciones de escritores visionarios y soñadores que en su superficie roja y deshabitada han posado su bolígrafo para regalarnos, entre las páginas, un trocito de su inconmensurable encanto: hoy Marte ya no es un destino tan lejano y misterioso. El hallazgo de agua en el subsuelo del planeta rojo ha impulsado a la ciencia a imaginarlo como lugar posible, tierra de destino para las sociedades del futuro, nuevo asentamiento de una humanidad acostumbrada a viajes interplanetarios. Vivir en Marte podría no ser más ciencia ficción en un futuro próximo, sino una posibilidad cada vez más concreta: este punto de vista también lo comparte la Nasa, que desde hace tiempo estudia la posibilidad de crear asentamientos humanos en el ecosistema marciano y, recientemente ha convocado un concurso para el proyecto de viviendas virtuales para realizar con impresoras 3D. Por consiguiente, en un futuro más cercano de lo que se pueda imaginar, los viajes Tierra - Marte abrirán las puertas a escenarios de viviendas aún inexplorados pero, en los que ya están trabajando ingenieros aeroespaciales, arquitectos y diseñadores. 
Ya sea que se vean como prácticas de estilo, estímulos para reconsiderar los espacios de viviendas contemporáneos o creaciones que amplían nuestros horizontes, los proyectos concebidos para hacer frente a esta nueva frontera son, principalmente, fascinantes y sin duda influirán también en la manera de proyectar soluciones adaptadas incluso a la tierra: veamos algunos. 

Un poco iglú, un poco casas enterradas: la dimensión doméstica marciana según Bjarke Ingels

Para vivir en Marte Bjarke Ingels ha estudiado una fórmula de construcción que trabaja sobre la hibridación entre las casas realizadas en la piedra, originarias de Túnez, y los iglús de Groenlandia. De las primeras, toma prestada la idea de utilizar la cavidad de la roca para contrastar las temperaturas extremas, en el caso Marte, la columna de mercurio desciende unos cuantos grados por debajo de cero llegando incluso a -60; de las segundas, cambia la tradicional cúpula, que en el planeta rojo tendría una función de presurización, fundamental para contrastar la baja atmósfera. Si imaginamos el suelo marciano organizado de esta manera, podríamos visualizar una extensión de cúpulas que ocultan una parte hipogea: en el proyecto de Ingels, es aquí donde se desarrolla la auténtica casa. La combinación de tres modalidades de construcción crea espacios domésticos acogedores y seguros: la cúpula permite que la luz natural ilumine el espacio donde se vive resolviendo al mismo tiempo el problema de la baja presión, mientras que el ambiente hipogeo realizado con la impresora en 3D resguarda a los inquilinos del frío y de las radiaciones, alojándolos en un espacio lo más cercano posible a la que hoy en la tierra, llamamos casa.
 
El eje central del proyecto de Ingels se basa en una óptica green. Pensar en el ambiente en el que se vive con una óptica conservadora significa preservar la continuidad de la vida y esto, tanto en el presente terrestre como en el futuro marciano, es un aspecto igualmente importante. En Marte, más que nunca, la palabra clave será, “sostenibilidad”. La cotidianidad se estructurará en función de un único gran desafío: dar vida a una nueva casapara el ser humano a partir de los elementos que ofrece el planeta: el Regolith, una combinación de polvo, roca y tierra, presente en los cuerpos celestes, el hielo para derretir para obtener el agua para alimentar los sistemas de riego, arena y piedra para usar en la construcción. Se cree que las primeras aglomeraciones urbanas que se asentarán en el ecosistema marciano deberán tener un único gran objetivo: respetar las reglas que Marteimpone y fundar un nuevo estilo de vivienda armonioso y equilibrado.
 
La visión de la casa marciana puesta en campo por Stefano Boeri, sigue el principio de armonía con el ecosistema y toma como referencia los paisajes terrestres. Su trabajo se inspira en los proyectos desarrollados para dar protección a las ciudades costeras contra el avance del mar, pero se impulsa hasta Marte y ofrece a la humanidad del futuro nuevas posibilidades sugestivas de vivienda. Veamos cuáles.
 

Semiverticales en Marte: Stefano Boeri pinta de verde el planeta rojo

Desde un ambiente terrestre que resulta hostil por los cambios climáticos hasta una dimensión marciana fría y expuesta a radiaciones, el paso podría ser breve: nace de esta contribución el proyecto de las “Vertical seeds” de Stefano Boeri que ha salido a la luz gracias a un estudio del Future City Lab, el laboratorio de investigación multidisciplinaria dirigido por el mismo Boeri y por Xiangning Li, docente del College of Architecture and Urban Planning de la Tongji University de Shanghái. El fulcro del proyecto es un modelo urbanístico pensado para la Shanghái de 2117 y adaptado al ambiente del planeta rojo. En la idea del arquitecto, la silueta de Marte es delineada por altos asentamientos humanos rodeados de bosques, una gran base dominada por la vegetación, elemento fundamental para producir oxígeno a través de la función clorofiliana. En la idea de Boeri las semillas verticales darán vida a una colonia verde en Marte, una aglomeración urbana que recordará para siempre a sus habitantes, el lugar de donde provienen: la tierra.
 
Tecnológica, sostenible, capaz de dar acogida incluso al hábitat extraterrestre: la casa que nos espera en Marte será concebida de esta manera, el viaje para llegar a ella acaba de comenzar y, no se debe excluir la posibilidad de que estos proyectos futuristas influyan también en las tendencias arquitectónicas terrestres, solo nos queda esperar

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