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Art in Nature: en busca de los jardines de arte más sorprendentes

Art in Nature: en busca de los jardines de arte más sorprendentes

El arte y la naturaleza han tenido siempre una estrecha interconexión entre sí, porque el hombre, desde tiempos inmemorables, ha sido propenso a interferir con el paisaje, a plasmarlo y, al mismo tiempo, a dejarse sugestionar por su potencia. Durante el Novecento, esta relación evolucionó centrándose en una atención mayor hacia el medio ambiente, con el que se establece una relación con respeto. A mediados de los años setenta, el movimiento artístico de la Land Art, es decir, el arte del paisaje, o Earth Art, preveía la intervención libre de los artistas en la naturaleza o sobre la naturaleza, aprovechando los elementos, pero sin alterarla de manera permanente. Por tanto, los cambios son temporales pero impactantes, y el mismo ambiente se torna material y obra y no solo “modelo” del arte. Emblemática, en este sentido, es también la última obra del fallecido Christo en Italia: The Floating Piers (2016), imponente pasarela sobre el lago d’Iseo.
 
En esos años, en oposición a la Land Art norteamericana se difundió el fenómeno europeo de Art in Nature o Arte medioambiental, donde el hombre ya no predomina sobre la naturaleza sino, por el contrario, es un aliado íntimo. En este marco surgieron muchos jardines de arte que recogen esculturas u obras de arte moderno y contemporáneo y los funden en el paisaje natural, permitiendo que los visitadores vivan una experiencia artística única en su tipo y de inmersión total
 
Hoy te llevamos a descubrir algunos de los jardines de arte más espectaculares en Italia y en el extranjero.

Jardines-de-arte: 3 parques inéditos, esculturas y land art para visitar

 

Bosque Sagrado de Bomarzo – Viterbo

En el siglo XVI, con la suntuosidad del renacimiento, el arte de los jardines recibe nuevos impulsos y un nuevo estilo de proyecto: el jardín italiano. Este tipo de espacio exterior se denomina también «racional», precisamente porque a través de un estilo minucioso desea afirmar el dominio del hombre sobre la naturaleza. Entre los diferentes jardines del renacimiento, el Bosque Sagrado de Bomarzo en Viterbo se presenta como excepción. Conocido también como Villa de las Maravillas o Parque de los Monstruos, este parque se extiende sobre una superficie de aprox. 3 hectáreas, y sigue siendo aún hoy único en el panorama internacional. Proyectado en 1552 por el arquitecto Pirro Ligorio y el príncipe Vicino Orsini, prevé, al lado de un jardín elegante y clásico, un recorrido en medio del bosque de decenas de rocas talladas con aspecto de monstruos, dragones, personajes mitológicos y animales exóticos, pero también fuentes, obeliscos, casas colgantes. En la actualidad aún es incierta la finalidad original con la que se proyectó, pero queda claro que, entre estatuas enormes e inscripciones enigmáticas, este laberinto de esculturas y símbolos es uno de los lugares más mágicos y misteriosos del mundo. El mismo Salvador Dalí, después de su visita, dijo que se trataba de una invención histórica única. «Vosotros que vais por el mundo de viaje errando, tratando de ver otras estupendas maravillas, venid aquí, donde están los rostros de horrendos elefantes, leones, osos, orcos y dragones»: a vosotros la valentía de atreverse.

Giardino dei Tarocchi – Capalbio

Es obra de la visionaria pintora, escultora y directora francoestadounidense Niki de Saint Phalle el sugestivo Giardino dei Tarocchi en Pescia Fiorentina, burgo de Capalbio, inmerso en la Maremma Toscana. Como lo sugiere el nombre, el tema que inspiró este jardín de arte corresponde precisamente al mundo del tarot. Hay veintidós estatuas imponentes – de entre los 12 y los 15 metros – realizadas de acero y cemento y revestidas de vidrio, espejos y cerámicas decoradas, que representan los enigmas mayores de las cartas. Construido a partir de 1979 y abierto al público el 15 de mayo de 1998, aún hoy este lugar, suspendido entre realidad y sueño, entre delicadeza y exageración, sigue fascinando a personas de todo el mundo.

Arte Sella – Trento

Nos desplazamos a Val di Sella, precisamente al jardín de Villa Strobele. Aquí, en 1986, tres amigos residentes en Borgo Valsugana deciden crear un lugar donde “arte, música, danza y otras expresiones de la creatividad humana se funden, dando vida a un diálogo único entre el ingenio del hombre y el mundo natural”. Comenzando por el jardín y siguiendo un recorrido llamado ArteNatura (un sendero forestal que serpentea a través del bosque por la ladera meridional del monte Armentera), se encuentran una serie de instalaciones y obras “fluidas”, realizadas con materiales naturales, que salen del paisaje para volver luego a la naturaleza que, como “cofre de la memoria”, se debe preservar. Imagina, por ejemplo, encontrarte enfrente de una nave rodeada de columnas de ramas entrelazadas, en cuyo interior se encuentra un carpe que, una vez que crece, debería ocupar el lugar de la estructura actual, destinada luego a marchitar y a desaparecer. La Catedral vegetal de Giuliano Mauri (apodado “El tejedor del bosque”) es una de las obras más sugestivas que se pueden encontrar en este lugar, donde el arte debe seguir el ciclo de vida natural del medio ambiente viviendo un tiempo limitado y circular, sin modificar la esencia. Arte Sella es hoy una realidad importante, expresión perfecta de los valores de la corriente Art in Nature, de la que formaron parte arquitectos de fama internacional, como Atsushi Kitagawara, Kengo Kuma y Michele De Lucchi.

Jardines con arte: los ejemplos internacionales

Imagina un parque con 212 esculturas de bronce y granito: es lo que sucede en el Vigelandsparken, un área situada dentro del Frognerparken, el parque más grande de Oslo. La majestuosidad de este lugar es evidenciada por el hecho de que todas las obras son realizadas por un solo artista, el noruego Gustav Vigeland entre 1939 y 1949. Otro lugar mágico es el Dean Sculpture Trail, que, inmerso en el homónimo bosque de Coleford, es uno de los primeros parques de arte que se abrió en Inglaterra en 1986. Aquí se encuentran 27 obras de arte in situ – algunas permanentes, otras temporales (de hecho, en la actualidad quedan visibles solo 17) en un sendero circular de aprox. 6 km, que se funden con el paisaje: entre estas, la famosa “Catedral en el bosque”, un sugestivo vitral de colores suspendido realizado por Kevin Atherton en 1986.
 
Son solo algunos de los jardines de arte que se pueden encontrar en Italia y en el extranjero, lugares que se transforman en algo más: espacios meditativos inéditos, donde poder vivir experiencias fuera de lo común simplemente paseando. Solo queda dejarse sorprender por las infinitas conexiones que la naturaleza y el arte pueden crear. 

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